Un asesino serial lleno de carisma y perversión


Engaños, triquiñuelas y falsas lesiones, todo acompañado de golpes, violaciones y otros actos sádicos. Así fue cómo Ted Bundy obró macabramente en la década de los 70 en varios estados de Estados Unidos. Esta es su historia:

Criado en una familia algo extraña, Theodore Robert Cowell Bundy nació el 24 de noviembre de 1946, en Burlington, estado de Vermont. Le hicieron creer hasta un determinado momento que su madre era su hermana y sus abuelos, sus padres; esto desarrolló en él una inestabilidad emocional que sería causa de los atroces actos que cometería durante su vida.

Luego de graduarse del High School, empezaría estudios de psicología en la Universidad de Paget Sound, para luego de un año ser transferido a la de Washington, para estudiar Chino. Terminaría abandonando la universidad para trabajar en empleos catalogados como "menores". Uno de sus trabajos más interesantes, fue como voluntario en la oficina de la campaña presidencial de Nelson Rockefeller en Seattle, incluso asistió a la Convención Nacional Republicana de 1968 como delegado del candidato.

Más tarde se matriculó en el decanato de Derecho de la Universidad de Paget Sound, pero al empezar una extraña desaparición de mujeres, dejaría de asistir por completo.

No se sabe con exactitud cuándo y dónde comenzó a matar mujeres Ted Bundy, pero sí se confirmó que lo hizo alrededor de 7 estados del país: Washington, Utah, Florida, Colorado, Oregon, Idaho y California. Siempre con el mismo modus operandi: fingía que necesitaba ayuda para subir cosas a su famoso Volkswagen, a veces usaba un cabestrillo, o cualquier cosa que acercara a mujeres, siempre ayudado por su elocuencia y su buena apariencia.



Se confirmaron exactamente 36 asesinatos, pero se cree con vehemencia que pudieron ser más de 100, ya que a Bundy no le gustaba hablar sobre lo que hacía. Al principio, cometía los asesinatos con discreción, buscando no ser visto; sin embargo, en las últimas ocasiones esto no le preocupaba, quizá por el convencimiento de que nunca sería atrapado.

Llamando incluso el «Rodolfo Valentino» de los asesinos seriales, sin duda alguna Ted Bundy revolucionó los homicidos en Estados Unidos, con una espectacularidad brillantez para movilizarse entre varios lugares para no ser atrapado.

En agosto de 1975, un policía detuvo a Bundy para revisar la placa del auto, ya que al ser el único que utlizaba, algunas de las víctimas que quedaron vivas denunciarían al carro. Cuando se detuvo y salió del auto, se dio a la fuga. Dentro del Volkswagen se encontró una palanca de metal, esposas, restos de cabello y otras cosas que indicaban ser el transporte de alguien que no se estaba portando bien.

Bundy sería atrapado poco después de eso.

Sería en febrero de 1976 donde enfrentaría su primer juicio, pero no por asesinato, sino por secuestro. Sería sentenciado a 15 años de prisión con opción a libertad condicional. Se comprobó que el cabello encontrado en el auto de Ted perteneció a dos de sus víctimas (Melissa Smith y Caryn Campbell). Se levantarían cargos por asesinato en octubre de 1976 y su segundo juicio sería preparado, pero el asesino se escaparía de la cárcel.

La noche del 14 de enero de 1977, Bundy realizaría su ataque más agresivo: en la fraternidad Chi Omega. Asesinó a dos jóvenes y dejó a tres muy malheridas, incluso con fracturas en el cráneo.

Secuestró también a una niña de 12 años, cuyo cadáver nunca fue encontrado. Al interrogársele a Ted por los restos de la infante, él declaró: "¡Pero sí soy el hijo de puta más grande que han conocido!", haciendo entender que jamás saldría de su boca lo que hizo con ella y su cuerpo. Al tiempo se lograría localizar.

Bundy sería detenido tras una persecución policíaca en Miami, Florida.

En junio de 1979 se le juzgaría por los asesinatos en la fraternidad y esta vez las evidencias fueron determinantes. Las tres chicas sobrevivientes del evento lo reconocieron y culparon de lo sucedido. Sería el 31 de julio de 1979 cuando fue sentenciado a muerte.

Fueron muchas deliberaciones, el uso de sus tácticas como "conquistador", la manipulación utilizada para brindar colaboración sobre Gary Ridgway... Lo declararon un mentiroso compulsivo y la última ejecución programada fue para el 24 de enero de 1989, día en que Ted Bundy fallecería en la silla eléctrica.

Se confirmó que el asesino no fue adicto al alcohol, drogas o poseía problemas mentales. Todos los crímenes cometidos se originaron en casa, gracias a la relación con su madre.


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